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viernes

Tómalo o déjalo, es tu decisión

Comparto con ustedes este video que con todo cariño nos cuenta lo que los poderosos nos ocultan. 2012 es el año de cambio de dimensión de la Tierra. Algunos habrán oìdo algo acerca de esto, otros desechan todo posible conocimiento tachándolo de absurdo, no creo en eso, etc.
Es que nuestra mente es tan, tan pequeña, y nuestro ego tan, tan grande que preferimos seguir viviendo la ilusión de una realidad virtual, donde todo parece estar bien, corriendo tras una prosperidad ilusoria que no puede obtenerse si no a través del crecimiento de nuestro ser interior.

Como dice el tìtulo quien quiera lo toma, quien quiera lo deja. Cada uno decide que quiere para su vida.
Con amor para todos mis lectores.


Nuestra responsabilidad hoy

Este artículo me pareció sumamente serio y responsable, para compartir con ustedes en estos tiempos de incertidumbre, de conmociones, de tribulaciones.
Lo tomé de la web http://www.formarse.com.ar/ . Está excelente y no tiene desperdicios. Por favor tómense el tiempo de leerlo y reflexionar acerca de la responsabilidad que nos cabe en nuestro propio destino, con nuestro ser espiritual, con la conciencia divina.
Estamos a tiempo de corregir lo que hemos hecho mal. Cada día, a cada momento, en cualquier ámbito en el que estemos: ... estamos a tiempo de hacer algo.


2012: ¿El año que se nos terminaron las oportunidades?

Las más importantes profecías, los más diversos grupos espirituales y de contacto, las antiguas escrituras, los más atentos científicos y la realidad actual indican, inequívocamente, que el tiempo es hoy, que la realidad apremia, y que nuestra responsabilidad aumenta a medida que se acerca la fecha limite:diciembre de 2012. Grandes huracanes, guerra de paz, epidemias generalizadas, globalización tecnológica, comunicación en tiempo real, depresiones en aumento, búsqueda espiritual, contrastes sociales, sofisticadas luchas de poderes. Todo esto que vivimos a diario puede hacer que reaccionemos de dos formas: que vayamos perdiendo paulatinamente la sensibilidad, sumiéndonos así en la vorágine apocalíptica, o que asumamos nuestra responsabilidad como parte de la realidad y seamos un componente activo del cambio posible.